Todo arrancó con Ángela Puga conectando a dos familias de la misma cuadra para resolver una necesidad puntual con ropa de abrigo y materiales en desuso. La dinámica funcionó porque no había planillas, sellos ni dinero: solo la palabra y el compromiso directo entre personas.
Ese primer grupo barrial creció de forma sostenida hacia localidades vecinas como Banfield, Lanús y Temperley. Hoy coordinamos logística vecinal, apoyo escolar y talleres prácticos manteniendo siempre la regla fundacional: ayuda mutua persona a persona, con total autonomía barrial.
Cuando sacás la plata de la conversación, la gente se mira a los ojos con respeto y colabora con lo que tiene a mano.
Ángela Puga, fundadora de la red
Escribamos juntos los próximos pasos
La red crece cada vez que un vecino decide compartir un rato de su tiempo o una habilidad práctica. Podés sumarte a las rondas activas sin requisitos previos ni compromisos fijos.


